EL VOLEY ES ALGO MÁS SERIO DE LO QUE SE PIENSA
Una entrevista a Leyla Chihuan
Responsables:
Diego Bustos Arenas
Miguel Huancas Gutiérrez
Miguel Huancas Gutiérrez
José Miguel Maldonado García
Verónica Monteverde Carrera
María Salinas Bravo
María Salinas Bravo
Brian Velásquez Hoyos
Leyla Chihuan es una deportista profesional. Excapitana de la selección peruana de voley de mayores, en el último campeonato mundial realizado en Japón fue elegida la mejor voleibolista peruana. De un metro ochenta de estatura y treinta y cinco años, esta morena aguerrida siempre vivió en Breña, junto a sus tíos, hermanos y primos.
Las calles de su barrio están llenas de grafittis. Su casa, de aspecto sencillo, es de dos pisos. Una puerta de madera brillante nos da la bienvenida. Nuestros ojos repasan las paredes verdes y crema. El ambiente en el que esperamos es pequeño, tal vez por ello nos sentimos acogidos, como si fuéramos de la familia.
Leyla Chihuan aparece luego de aproximadamente diez minutos. Nos acercamos a ella y la saludamos con un beso en la mejilla: debemos empinarnos. Acto seguido la espigada morena nos dice: “A ver, chicos, empecemos”.
SU NIÑEZ
¿Cómo fue su infancia?
Yo nací aquí mismo, en Breña, y siempre me he mantenido aquí, en mi barrio. Esta fue la casa de mis padres y de mis abuelos. Aquí hemos vivido siempre, juntos.
¿Es cierto que fue una niña traviesa?
Sí, y bastante. Yo soy la última de seis hermanos. Parecía una “nena dulce”, pero en realidad era una “niña terrible”.
¿Qué cosas hacía?
Lo normal, lo que hace todo niño travieso: tocar timbres y salir a la carrera, estar en la calle hasta tarde, entrar a casa para comer, ducharme y salir nuevamente. Recuerdo que un día cogí una pelota de cuero, la llené de piedras, la coloqué a un lado del puente Tingo María y le pedí a un señor que me la pasara. El hombre tomó carrera, corrió y al momento de patear la pelota ya imaginarás lo que pasó. El pobre no paraba de gritar.
¿No era vanidosa?
No. Para mí lo más práctico siempre ha sido ponerme una camisa, un short y salir a jugar.
¿Se considera una mujer luchadora?
Sí. Vamos, desde pequeña en casa siempre había que ayudar en algo. Era traviesa pero responsable. A los nueve años yo cocinaba para mi hermana y para mí.
Algunas palabras Leyla las pronuncia como española. Sucede que nuestra capitana jugó en la Superliga de voley de España durante cinco años. Los años 2005, 2006 y 2007 defendió al Visual Home Benidorm, el 2008 y 2009; al Diego Porcelos y el 2009 y 2010; al Club de Voley Miranda.
¿Cómo era la relación con sus padres?
Muy buena. Al menos con mi madre. Ella siempre me apoyaba en todo. Mi padre tenía una forma de ser bastante especial. Él siempre me baja de mis nubes y era bien exigente conmigo.
LAS CANCHAS
¿Qué tal la experiencia de participar en el último mundial de voley femenino?
Las experiencias que te deja competir con las mejores jugadoras al más alto nivel son muchas, algunas buenas y otras malas. Lamentablemente no se puede volver atrás para corregir los errores cometidos, pero considero que hasta donde llegamos fue gracias a nuestro trabajo.
¿Cómo se sintió al enfrentar a jugadoras más grandes en talla?
Para mí no fue nada nuevo porque en Europa todas las jugadoras son altas.
¿Qué cree que le faltó al equipo para obtener el primer lugar?
Más entrenamiento y más roce internacional. Algunas jugadoras se sintieron intimidadas al enfrentar a selecciones con un tipo de preparación diferente.
¿Qué rescata de la experiencia?
Que no puedes hacer nada si no sabes a lo que te metes.
PRESENTE Y FUTURO
¿Mantiene su deseo de retirarse?
Ya tomé la decisión. Es tiempo que trabaje de otra manera. Ahora es la oportunidad para las jóvenes que tanto desean jugar. Si era yo un impedimento, que ahora luchen.
¿Por qué el voley profesional no recibe el apoyo que requiere de parte del Estado?
No lo sé. Aquí se invierte más en el voley amateur. Yo veo que en otros deportes se invierte como auspiciador y esa inversión se recupera mediante ventas. Eso no ocurre en el voley. Por eso creo que el voley debería declararse deporte nacional. Así se pondría más dinero. También debería hacerse una mejor selección de las jugadoras. Ya no es momento de convocar jugadoras de 1.75 m . cuando el nivel internacional es de 2.0 m .
Usted ha mencionado muchas veces que desea ser mamá, ¿mantiene ese deseo?
Estoy en una etapa de mi vida en la que me lo planteo permanentemente. Tengo treinta y cinco años y mientras más tiempo pase más difícil será.
¿Y cómo se ve en el rol de madre?
Igual que en mi rol de tía: consentidora, juguetona, dando de mí en todo lo que sea posible.
Si tuviera una niña, ¿le gustaría que sea voleibolista como usted?
No.
¿Por qué?
Porque he sufrido mucho. Esto es muy difícil y quisiera para mis hijos lo mejor.
¿Qué consejo les da a las niñas que desean dedicarse al voley de manera profesional?
Que se tomen el voley en serio. No se trata de salir en televisión, en los periódicos y firmar autógrafos. El voley es un compromiso con uno mismo, con su familia, con el país.
De izquierda a derecha:
Brian Velásquez Hoyos. 18 años. Los Olivos. Le interesan las relaciones públicas y la música.
Miguel Huancas Gutiérrez. 20 años. Callao. Le interesan la producción audiovisual y el periodismo de investigación.
Verónica Monteverde Carrera. 18 años. Callao. Le interesa la producción audiovisual.
María Salinas Bravo. 21 años. Los Olivos. Le interesa la publicidad.
Buen trabajo
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