miércoles, 15 de diciembre de 2010

SOÑÉ SER MÉDICO PARA CURAR A MI MADRE

Una conversación con Felipe Castillo, flamante alcalde de Los Olivos por quinta vez


Responsables:
Edmundo León Rojas
Héctor Santos Salcedo
Johnny Vega Rivero
Nixon Villalobos Acuña


Pronto serán las ocho de la mañana. Los nervios propios del debut hacen que mis manos suden. Una hora antes estábamos en la casa de Johnny, ubicada a pocas cuadras de la universidad en la que estudiamos, la UCV de Los Olivos. Sabemos algunas cosas del alcalde, como que nació en Marcará, Ancash, y que es médico obstetra. Buscamos en diarios y en la internet información acerca de él, pero la mayoría de notas están relacionadas a su faceta política. Con grabadora y cámara digital en mano trepamos a un station vagon rumbo a la municipalidad de Los Olivos.

Preguntamos por el alcalde y nos dijeron que su oficina quedaba en el tercer piso. Me percato que los empleados nos miran con curiosidad y las secretarias ponen la indispensable cuota de belleza. Nos anuncian. El temor a no ser atendidos se apodera del pensamiento de los cuatro. Luego de algunos minutos un sonriente Felipe Castillo nos devuelve la tranquilidad al invitarnos a ingresar a su oficina. Sobre el escritorio llama mi atención un pequeño retrato familiar: junto a él aparecen su esposa y sus tres pequeños hijos. “Son mi mundo”, nos dice.

Seis floreros con rosas de diferentes colores adornan la oficina y la impregnan de un aroma agradable. En una esquina la bandera peruana descansa junto a la bandera del distrito. El teléfono móvil del alcalde suena repetidas veces. Contesta. Da algunas indicaciones. Vuelve a sonar. “Vamos a mi casa, mejor”. Hace una llamada y luego nos pide que lo acompañemos. A la entrada de la municipalidad una elegante camioneta 4x4 ploma nos espera para llevarnos a la casa del alcalde.

El chofer tiene cara de pocos amigos. Debido a que no hay tráfico maneja despacio, tranquilo. Nos detenemos en el cruce de dos avenidas y dos conductores saludan a lo lejos al alcalde. Después de recorrer varias calles llegamos a la clínica Santa Rosa de Lima: “Hemos llegado. Aquí vivo”. Una belleza de ébano nos invita a pasar al hall de la casa. Allí, en la comodidad de su hogar, y sin la interrupción de llamadas telefónicas ni empleados del municipio, Felipe Castillo se dispone a abrirnos el baúl de sus recuerdos. Cuadros con paisajes y gentes de la serranía adornas las paredes.

“Yo nací en Marcará, un pueblito ubicado a veinticinco kilómetros de Huaraz, en 1949. En Marcará las personas se dedican al cultivo de papa y maíz. Pocos conocen sus ríos y quebradas. En sus callecitas transcurrió mi infancia, al lado de mis hermanos Isaac y Elizabeth. Cuando todavía era pequeño mi madre enfermó de apendicitis y tuvo que ser permanecer hospitalizada seis meses. Por eso decidí ser médico. No fue fácil, sobre todo por que la economía familiar era escaza”.

Como muchos provincianos, Felipe Castillo hizo de la necesitad un motor para alcanzar sus metas. Ingresó a la Facultad de Medicina Humana de la Universidad Nacional de Trujillo, en 1970, y se graduó diez años después. Su primer trabajo como médico fue en Sihuas, Ancash, en 1981. Luego se trasladó a Lima para seguir estudios de especialización en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y Cayetano Heredia. ¿Por qué incursionó en política?, le preguntamos. “Me di cuenta que vivía en un distrito que tenía el potencial para ser el polo de desarrollo económico de Lima norte. Pensé que podía hacer algo para solucionar la falta de servicios básicos y mejorar la seguridad. Por eso en mi primer gobierno mi trabajo se dirigió a organizar y recuperar el ornato del distrito”.

En 1996 Felipe Castillo es reelegido por primera vez. “La municipalidad funcionaba en una casa. Estaba totalmente desorganizada y mi deber era ordenarla”. En 1998 renuncia al partido oficialista Cambio 90 y crea su propia agrupación política, Siempre Unidos. En su tercer gobierno el objetivo que se traza fue mejorar las pistas, veredas y áreas verdes. También se propuso dotar de servicios básicos a los AA. HH. del distrito. “Ahora en Los Olivos tenemos un hospital municipal, un palacio de la juventud, avenidas correctamente señalizadas y muchos parques en los que juegan los niños. Por eso he vuelto a postular, porque siento que mis vecinos me necesitan y yo quiero lo mejor para ellos”. En esta ocasión, la quinta desde que fue elegido alcalde por primera vez, obtuvo más del 60% del total de votos: un porcentaje altísimo. “Soy fanático de Los Olivos y de aquí nadie me mueve. Si quisiera podría tener mi casa en La Molina, pero no quiero. Cuento con el respaldo de mis amigos y de los vecinos y eso me motiva a seguir adelante”.

Las obras que espera concretar en este nuevo gobierno municipal son La red de comunicaciones y La universidad y Caja municipales. ¿Y luego qué? “Tal vez la municipalidad de Lima o la presidencia, pero eso se verá más adelante”. Felipe Castillo sabe que el tema de la inseguridad ciudadana es la piedra en el zapato en la mayoría de distritos. Por eso se ha propuesto enfrentar el problema y darle solución: “Contrataremos más personal de serenazgo. Además, pondremos cámaras de vigilancia en las zonas de mayor riesgo. Así identificaremos a los malhechores y luego la justicia se encargará de darles el castigo que se merecen”.














Haz como si dibujaras un cerrito y medio:

Johnny Vega Rivero
Héctor Santos Salcedo
Edmundo León Rojas
Nixon Villalobos Acuña







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